domingo, 13 de septiembre de 2009
La botella aplastada
Lo que no oyes de día lo escuchas de noche: las emisoras que tus vecinos sintonizan cuando se van a la cama a descansar; el consejo que le da una fiel esposa a un marido desesperado porque no sabe qué trabajo elegir; la botella pataleada por dos, siempre son dos, hijos de puta. Porque es tarde y mis hijos duermen y son las dos y pico de la madrugada. A esas horas siempre pasea por la calle algún hijo de puta al que le gusta hacer ruido con una botella aplastada de plástico vacía de agua y llena de nada, ahora de nada, sólo de ruido.
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9 comentarios:
Me has dejado arrobado con esos tres links interdinámicos que has colocado debajo.
Claro, porque si la botella estuviera llena de cualquier tipo de líquido o de piedras o de arena o de un barquito de madera sonaría diferente, no?
Dulces sueños ahora que ya no hace calor.
Deberías leerme más a menudo, Sr. Laporte. No sabe usted lo que se pierde no haciéndolo.
Aquí siempre hace calor, alegría. Coño, qué alegría me da leeros, joder. Casi un mes y pico. A ver si soy conssssssssssssssttante.
Besos a los dos. El verano me ha vuelto empático, muy empático.
Qué siempático
Mola, y mariconadas las justas, saber qué estás ahí parapetado tras el blog, y que aprobarás este comentario en pocos segundos. ¿Lo harás? Aquí espero, Sir.
Coño, estás tardando y el experimento se rompe... Poco empático te veo a ti...
hala, a tomar por culo la moderación de comentarios. El que no me guste lo borro y ya está. Al que le toque, que se jorobe. O que se joda que es más así.
Catre, amo.
Aristocrática paciencia, Sir de Sirs.
Trabajo y elegir... curioso :)
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