sábado, 11 de julio de 2009

Empeñarse y conseguirlo

¿Quién no puede escribir una obra de arte?

Tú, por ejemplo. Sabes que en tu puta vida vas a crear una obra de arte. Ni pictórica, ni escultórica ni arquitectónica. ¿Literaria? Tendrías que recluirte en un monasterio o en un ascensor con plantas y paradas hacia... ¿hacia dónde? hacia el infierno: planta menos uno, planta menos dos, planta menos cinco, planta menos equis. Me impresionó ese cuento de Buzzati; el del ascensor, el del hombre que se enamoró de la adolescente, el de la adolescente que gritó desesperada.

Lo que me preocupa ahora es saber por qué la gente es tan gilipollas cuando se empeña en hacer el gilipollas hasta extremos infantiles. Eso sí me interesaría descubrirlo.

Tengo que resolver la duda cuanto antes porque estás toda la vida preguntándotelo y no es tarea de vida estar así toda la vida y más vida que te queda sin saber lo que te queda. De vida, digo.

Mi segunda preocupación es ganar a los bolos y mirar de refilón a..., bah.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta la moderación habilitada, eso hace al autor más oculto y victimizado si cabe en algunas situaciones.

LLevo más de dos décadas escribiendo por un contagio militar, en Melilla no nos vacunaban contra el vicio de leer o escribir en viejos blocs cuadriculados o milimetrados. Escribo sin pensar si lo hago bien o lo hago mal, no aspiro a nada pero es otro vicio como el leer. Me gusta aprender de quien lo hace bien, y seguirlo en silencio y sin meterme mucho en su mundo mucho más importante que el mío, un mundo donde no sólo saben escribir, sino que también saben decir frases inteligentes en los comentarios. Yo prefiero la soledad y por esos no me prodigo, reitero que es un vicio nada más.

Pero me ha gustado el post, me recuerda a Forrest Gump que dijo que tonto es el que hace tonterías, por tanto y siguéndote a ti gilipollas es el que dice o hace gilipolleces. Siento que estos no lleguen a más, están condenados a pertenecer al mundo de los mediocres.

Por otro lado, no les importa en absoluto que alguien cierre, abra, o reabra lo que sea, quizás lo que no esté muy bonito es ser engañado delante de un puesto de lechugas.

Me quedo con mi soledad, mediocridad y gilipollez si cabe.

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