domingo, 12 de julio de 2009

Hasta luego, pollos

Buenas noches, felices vacaciones, me voy a la playa de Cassany a contar bikinis, después al campo-cortijo de mi amigo Pelagio; allí contaré cuernos y promesas. Más tarde, cuando esté harto, cuando me haya cansado de soportar y contar las sombras de todos los gilipollas con los que me voy a ir encontrando -y eso que quería descansar, regocijarme en la uve de la palabra estival (arriba, abajo, arriba, abajo...)-, regresaré para ver qué hago con el blog; si lo cierro, lo dono, lo vendo o lo alquilo, que últimamente está dando un por culo que si yo os contara me diríais: "...".

El curso escolar viene complejo: ecuaciones de grado, proyectos muy salvajes, como todo lo que hago, que soy Sir y participo en los sueños de casi toda la humanidad, y más asuntos que he olvidado y ahora no encuentro a mano la lista donde los tenía apuntados, la lista de la complejidad.

Pero que..., pero que vuelvo pronto, pollos.

sábado, 11 de julio de 2009

Empeñarse y conseguirlo

¿Quién no puede escribir una obra de arte?

Tú, por ejemplo. Sabes que en tu puta vida vas a crear una obra de arte. Ni pictórica, ni escultórica ni arquitectónica. ¿Literaria? Tendrías que recluirte en un monasterio o en un ascensor con plantas y paradas hacia... ¿hacia dónde? hacia el infierno: planta menos uno, planta menos dos, planta menos cinco, planta menos equis. Me impresionó ese cuento de Buzzati; el del ascensor, el del hombre que se enamoró de la adolescente, el de la adolescente que gritó desesperada.

Lo que me preocupa ahora es saber por qué la gente es tan gilipollas cuando se empeña en hacer el gilipollas hasta extremos infantiles. Eso sí me interesaría descubrirlo.

Tengo que resolver la duda cuanto antes porque estás toda la vida preguntándotelo y no es tarea de vida estar así toda la vida y más vida que te queda sin saber lo que te queda. De vida, digo.

Mi segunda preocupación es ganar a los bolos y mirar de refilón a..., bah.

Pelirroja subjuntiva Personaje

Guardar como: “Vivir en subjuntivo”.


El escritor no soy yo sino Minuto. Minuto es el nombre de un personaje del libro de un noruego, o de un sueco, o de un escritor lapón. Lo recuerdo pero no quiero decirlo. No me da la gana revelar quién es el autor que nombra y hace sufrir a sus personajes con nombres como Minuto. Encima de la mesa lo tengo. Edición de 1943. Editorial Aretusa. Ya lo reseñará el borracho de los martinis.


Ha sido nombrar a Minuto para que comenzase a dar la hora el personaje.


Libro recuerda cómo Minuto se hacía cargo de la compra en una novela.

Voy despacio.


Leo La catira de Cela. La catira hay que leerla tan despacio como puedas. Leerla como si estuvieses metiéndole mano a una compañera de mesa de biblioteca que ni conoces ni hasta hoy se había dejado conocer.


Este hecho tuerce irremediablemente el destino del post.

Hoy, una chica de unos treinta y cinco años se ha dejado rozar. Corrían los minutos y el personaje protagonista de la acción sólo alucinaba. Él recordaba cómo esa pelirroja en otra ocasión no muy lejana en la semana, lo había mirado. Hoy no, hoy nadie ha mirado a nadie. Personaje estaba leyendo y subrayando los apuntes de Derecho Administrativo cuando Pelirroja se ha mesado el cabello y ha sugerido, ha levantado el pestillo, y con dos ojos, con sólo dos ojos, ha mirado a Personaje. Interés. Ella miraba con interés.


Personaje no ha perdido el tiempo y por ser viejos conocidos, -una, dos semanas coincidiendo en la biblioteca del parque- ha lanzado a sus dedos a la expedición, a la selva, a soportar quizás dos hostias allí en medio, allí en mitad de tantas cabezas cabizbajas, con rotuladores fluorescentes y ventiladores de portátiles arrancando. Personaje decidido, ha jugado con sus dedos sobre la pantorrilla de Pelirroja. Pelirroja ni hostias ni nada. Pelirroja abría las piernas pero Personaje frena. Personaje no quiere que su entrega sea considerada un mero reflejo fast food. Este pensamiento le hace recobrar la cordura y vuelve a colocar los dedos sobre los apuntes donde ahora sólo intuye muslos femeninos postuniversitarios. Gobierno de los Representantes.

Representantes: Pelirroja y Personaje.


Pelirroja nunca ha hablado con Personaje. Primera deducción: Personaje tampoco.


Pelirroja está agobiada con el examen de la semana que viene. Personaje está ahí para calmarla.


En la vida real sé que estas situaciones son tan verídicas como la que cuento ahora. Si no albergasen un pizco de realidad, ¿qué sentido tendría narrar que Pelirroja aprobó el examen y Personaje dejó a su novia de toda la vida?

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