domingo, 31 de mayo de 2009

Diarrea editorial

Y tú, ¿qué? ¿Qué estás leyendo ahora? No quiero saberlo. Cállate, por favor. Así me gusta. Seguro que no estás leyendo a Moncure; tampoco a Chejfec, ni a Salter, menos a Vollman. A Musil ni en sueños. (Risas encontradas) -¿cómo son esas risas, pollo?-. 

Tú eres un insulso, que lo sepas. O insulsa con A mayúscula. Tú eres un insulso porque ahora lees diarrea editorial. Defíname diarrea editorial, Sir. Y un cojón. Abre el ABCD de esta semana por la página 22 y lo que ves, todo eso es diarrea editorial. La diarrea editorial esta semana es fétida, como siempre. Bueno, hay un título que no sé qué hace ahí. Y no lo sé porque Acantilado no produce diarrea editorial. No. De verdad. Entre mis manos tengo uno de sus libros. Son suaves, como el pecho de una moza recién aseada y lubricada. Sí. 

Sé lo que lees porque esta mañana una cuñada -que tiene un culo de verdad- me ha preguntado que si me he leído la trilogía del Larrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrson. No, cuñada, no. Léela por mí y me la cuentas, por favor. Sólo era por preguntar, cuñado, cómo te pones, por Dios.

Yo, lo que debería montar es algo parecido a una tienda de antigüedades. Y hacerme viejo ahí, sacándole brillo a los muebles. Y llevarme a la tienda tochos de libro como el que he acabado hoy. Sí -estoy aseverativo hoy, y enunciativo, que me he enterado-.

Hoy por fin he acabado El hombre sin atributos de Musil Deloscoj. Cuando he cerrado el libro no sabía si era Musil o Berhnard. Yo los comparo. El otro día se reían de mí en la librería porque los comparaba. Es verdad. (Me da igual que se rían de mí, me suda que se rían de mí). Mi ego siempre es más listo y más grande, como una montaña de azúcar chupa que chupa... 

Ahora seguro que vienen dos listos aquí -los listos siempre acuden a blogs como el mío- y dicen que si soy gilipollas al comparar a Bernhard y Musil. Dejad que haga lo que me dé la gana con mis comparaciones. Son comparaciones cósmicas y tiranas. El primer término de la comparación siempre es macho y se llama Marín y el segundo hembra y obedece, al clamar entre los cardos del campo, al nombre de ¡Jimena! Y Jimena se apresura a venir porque es la segunda parte de mi comparación. Las comparaciones suelen ser humo, humo humano, como el título del libro de Nicholson Baker (que no tengo ni puta idea de quién es)

¿Y después de la crisis qué? 

Después de la crisis seguiremos bebiendo aceite de oliva virgen extra al cubo. Eso no lo duda ni Dios. 


jueves, 28 de mayo de 2009

Muerte Canina

Dejé de besar perros cuando cumplí los 18. Escribo esta frase para introducir este blog pero esa frase no tiene nada que ver con lo que quiero decir y menos, explicar. Cambio de manivela.  

El blog es de un amigo. De un escritor de aquí y de su amiga Marisa, que es de Sevilla -y que está buena, parece-. Ella fotografía sus relatos y él escribe sus fotos. Es así de sencillo. El primer post no me ha defraudado, Jesús. Lo que quiero ahora es que me saques de la duda: ¿lleva o no lleva sujetador la viuda de la foto? Estos detalles dan vida a mis íntimas metáforas. 

La unión es efervescente. Qué gusto. ¿Voy llamando al editor?

No sólo de lagárticas vive el de a pie, joder. 

¡Larga vida a Muerte Canina!

lunes, 25 de mayo de 2009

Además, tampoco quería hacerlo...



-¡Todos los días no oigo hablar de otra cosa más que de práctica sexual, de abrazos satisfactorios, de puntos esenciales del amor, de glándulas, de secreciones, de deseos reprimidos, de entrenamiento erótico y de regulación del instinto sexual! Problablemente cada uno tiene la sexualidad que se merece; así lo afirma, al menos, tu prima pero, ¿merezco yo acaso tal grado de sexualidad?

El Musil en El hombre sin atributos, tocho dos (II ó 2), página veinticuatro de mayo (245).

No voy a joder la cita. Me callo. 

..., joderla. (continuación del título del post)

Fotografía -inválida para una portada-cubierta- de Bob C. Clarke

domingo, 24 de mayo de 2009

Es un farsante

-¡Pienso que es un farsante -dijo Ulrich. 

Ah, pues no lo sé. El libro puede presumir de un título provocador: El hombre que no se follaba a las mujeres de su oficina. Tan provocador que ha tenido que editarlo la desconocida -para vosotros- editorial Gomilla -que existe aunque Google no sugiera nada, joder-.El hombre que no se follaba a las mujeres de la oficina donde trabajaba era un señor muy alto y muy desgarbado, con los bolsillos rebosantes de mecheros que siempre encendía a la hora del café y a la hora del almuerzo, almuerzo, café, ese es el orden. Encendía para dar lumbre a los cigarros de las muchachas que se apostaban sobre la moqueta verde golf de la oficina de la tercera planta donde el servicio (o W.C.), tanto de chicas como de chicos, era extenso, grande y superficialmente demoledor; también cómodo. Allí se trabajaban unos a otros y volvían con la paz entre sus piernas. Qué cosas. Siempre igual, Sir. (Me da lo mismo -dijo el Sir).
 
Me escribía con él, con el autor. Sebastián Lomaz. Rompí mi relación con él cuando decidió envíar el manuscrito a esa editorial, a la editorial Gomilla. Me tranquilizó diciendo que lo haría con seudónimo. Y a mí, ¿qué más me da? El caso es que el libro sale en dos semanas. Me es indiferente si os hacéis con él o no. Eso, de verdad, me da igual. Me da un supino igual que ni os imagináis. 

En fin. Ahora pienso que debería dedicarle más tiempo a la escritura. Con quince minutos no voy a ningún lado. Debería prometérmelo, así, como de verdad. Voy a intentarlo. No miento. Quiero escribir el contralibro: El hombre que sí se follaba a las mujeres de su oficina a la hora del café. Siempre igual, Sir. Qué feo es usted con la palabra, joder. Aún así, f...

PD: Me da igual. 

sábado, 23 de mayo de 2009

Más chuminás


Yo creé un grupo en Flickr titulado Caligrafía and Calligraphy pero como no tenía tiempo me borré de él y dejé de hacer el gilipollas. Ahora lo administra una amiga muy, pero que muy maja que se llama Miranda y que canta muy bien, tan bien que vive de eso. Eso pienso yo, que soy Sir.
Ahora sigo escribiendo, cómo no, pero para mí y mis dedos, que piensan y... ¡bah!

jueves, 21 de mayo de 2009

Pure Alsen Bert

Sé leer. Sí, también sé leer. Observo a mi hija mayor, ahora que no se ha casado, ahora que no está casada. Tiene cinco años. Ella es parte de un nosotros. Está creciendo. ¿Por qué ha de crecer? Uf, qué mal lo voy a pasar, joder. 

Hoy entro aquí con medio kilo de habas. No sé si es tiempo de habas. Vivo en una ciudad y en las ciudades no hay huertas. Voy al mercado y en el mercado encuentro hoy de todo. Hasta nabos y consuegras. No sabes en qué estación estás. Hoy he recibido unos cuentos para leer que versan sobre las estaciones del año. Son inéditos. Son de un amigo que tiene cuatro novelas, o cinco. Dos de ellas muy buenas. Me gusta como escribe. Me gusta cómo follan sus personajes y cómo van a misa. A misa hoy va aún mucha gente. Me lo cuenta mi vecina Esther cuando me la encuentro en el ascensor -a mí no me gustaría encontrármela sino...-. Los ascensores deberían tener un botón con el que acceder al infierno. Y allí desnudar a Esther y contarle los lunares. Se los cuentas y se los rodeas con el índice y le das al piso primero. O al del cielo. Sí, es verdad, con el meñique da más gusto. Haced la prueba, desnudad a alguien en un ascensor y rodeadle los lunares de la espalda y del pecho con el meñique. La gente lo hace, no es nada surrealista. De verdad. Verdad de Sir

Había entrado al blog para entrar. Sí, para entrar y escribir algo automático, como esto que han leído dos de cada diez personas que han visto el nuevo post. Vosotros os creéis que la gente entra a un blog y se pone a leer inmediatamente lo que hay escrito de viejo. Eso no es así. Si tenéis un blog debéis saber que la gente lee el post al quinto intento. La gente está muy perra con esto de leer en pantalla. Lo que ocurre es que mis post en el momento que ellos saben, saben no, conocen que tú te relames con ellos, se imprimen solos. Solos, sí. Se corren en la tinta de tu imaginación. Son así de virgueros. 

Últimamente estoy de acuerdo conmigo mismo. Estoy abandonando mi crueldad hacia mí, mi consigo mismo pasarlo mal. Ya no lo paso mal. Ahora cuento segundos. Los segundos son verdes y los minutos amarillos. Las horas rojas y los días, pasados, siempre pasados.

He de dejaros. No os quiero cansar. Hoy han analizado mi letra a bolígrafo. Vengo asustado. Dan justo ahí, donde te hace gracia y no, donde te asustas porque con un trozo de texto vislumbren parte de tu personalidad. Acojona, de verdad. Tengo que recuperar en Flickr otro texto que subí manuscrito y que me comentó desde Bélgica mi amiga L. Lo busco y os lo enlazo. Cuando pueda, no me agobiéis.

Besos de Sir -marca registrada como Pure Alsen Bert-

domingo, 17 de mayo de 2009

La fe como braga

La gente inteligente pinchará sobre la imagen. La gente no inteligente no pinchará sobre la imagen. La vida es así de sencilla, si de inteligencia se trata. 

jueves, 7 de mayo de 2009

El mundo empieza mañana

Con música de Dulce Pontes y Ennio Morricone, he decidido que este blog se constituya en libro. Tengo editor apalabrado, sentado en su mesa y ahora, leyendo, está leyendo. Es el día. Hoy es el día. No voy a esperar más. 

Tampoco quiero perder la chaveta. Hay algo que me tiene aturdido. Una insignificancia del tamaño de una lenteja, pero me tiene extraño. Me resulta desagradable tenerme como extraño a mí mismo. Muy desagradable. Es como si te miras en un espejo y siempre que te reflejas en élap apareces despeinado. Más si te has peinado cien veces, como mínimo. 

La insignificancia reside en que los textos que escribo en Word, o en Open Office, se me trastabillan cuando los pego aquí, en blogger. Y me da un coraje que no te voy a contar porque te aburrirías y dejarías de leerme. Quiero que dejes de leerme ahora. Te lo ruego. Bien, gracias.

Yo soy un zagal de letras mixtas aliñadas con un comienzo de Químicas y un frustrado anhelo de haber cursado Filosofía en la universidad de mis amigos los Rouges

Yo soy de los que aconsejan mandar a la mierda al que por la mañana te llegue y te diga: "El mundo empieza mañana". Necesitará, quien lo haga, cierta pedantería para proclamar tal soplapollez pero ahora que todo el mundo aspira a ser cantante de OT o a ser bailarín con mallas rosas y ceñidas de programas como Fama, también los hay que se te acercan y te repiten; "Nene, mañana empieza el mundo". 

Y claro, el gilipollas te deja pensando. Mira que si es verdad; quizás sea necesario empezar a mirar el mundo de la forma más amplia que puedas. Por ejemplo, así: Así. (la moza es simpática)

En fin, acabo. Mientras llamen polla en Ecuador a la chuleta con la que los zagales de la ESO copian en los exámenes, pueden venir trescientos tontos a decirme que el mundo empieza mañana. Tú no eres tonto, lo sé...

martes, 5 de mayo de 2009

De la semicordura y las ideas oportunas

De la semicordura y de su segunda mitad fructífera. Tened cojones y ponedlo en Google. Título de genio. De genio entero, no mitad. (Risas, muchas; Google no es Dios -la gente lo olvida-).

Llevaba razón:
"El genio es el que inspira al hombre, en los momentos más inverosímiles, el modo más estratégico de dirigir la pelota". 
Él hasta ahora lleva razón. No sé como se llama. No lo voy a decir. Mi semicordura lo impide. Es difícil formarse una idea clara de lo que significa estar semicuerdo. Yo lo ando así, entre combas y juegos infantiles. La semicordura provoca olvido. Olvidas todos los nombres, o casi todos. Si ahora me preguntaras cómo se llama mi hija te diría que Roberta; pero no es así. No siendo ese su nombre he dicho seguro: ¡Roberta! Claudina. Tampoco. No sé cómo se llama. 

Coméntale a tu compañera que debes, que quieres abandonarla. No hay más laberinto. Ya no está el laberinto. El amor no es un laberinto, no seas gilipollas. Debes decírselo así, sin miedo: "Mira, nena, el amor no es un laberinto". Cuando se lo digas, antes, picha música de Michael Andrews. Se oirá mejor lo de gilipollas. Se es, se cambia. Díselo sin miedo. Todo menos un laberinto poético.

Cuando decimos lo que sentimos sin miedo, sin esperar esa cara que te determine a sentirte bien o mal contigo mismo, cuando escupimos ideas oportunas, sí, eso es, ideas oportunas, los dominios de la razón se ciernen sobre tu vida y recobras gotas de felicidad. ¿Veis? Lo de las gotas de felicidad ha quedado muy cursi. Es lo que tiene escribir en un blog, prescindiendo de Word y de Openoffice. 

Hay algo cierto en todo lo que hoy he escrito. A pesar de ello, hay gentes que lo consideran inseguro. Lo siento, eso no. No soy inseguro. Qué peste.

sábado, 2 de mayo de 2009

Estornudan y te asustas.

El Estado no está obligado a traerte de vuelta a casa, nena. El Estado no te ha engendrado. Sí, eres un engendro porque tus padres lo hicieron -te engendraron- en una noche romántica de televisión y palomitas, de esas donde el padre, a media tarde le dice a la madre culona: "Nena, sábado, sabadete, camisa nueva y polvete".  Ella sólo se toca el coño. 

A mí me importa tres pimientos, por no decir tres cojones que te hayas ido a estudiar periodismo a una de las universidades de Méjico. Ahora más, porque están todos estornudando-te. A mí eso me da más igual, valga la cacofonía. Si te has ido es porque consideraste en algún momento de tu irracionalidad, en algún estado de tu no-raciocicinio que la carrera de periodismo era más guay cursarla en Méjico que en España. Así, de primeras, te voy a decir una cosa: gilipollas.

Ahora tus papás de verdad se han quedado en paro y no tienen euros para traerte a tu España querida; ¿qué necesidad tienes de dar por culo, niña? Chíngate a un mejicano y deja vivir a tus padres, que tienes el coñico negro, joer. 

La gente se cree que el Estado debe repatriar a sus ciudadanos por el simple hecho del estornudo en país ajeno, en país extranjero. Que la gente se haya puesto a estornudar como estorninos borrachos no es problema mío, menos de un Estado tan patético como el español. Y no es problema mío porque tengo la despensa repleta de antivirales. Ah, por cierto, los estorninos estornudan sin parar cuando están borrachos. Lo difícil es emborrachar a un estornino. Se puede conseguir pero es difícil.

Estos niños de hoy piensan sobre la marcha, sin mucha reflexión de poso, que el Estado es un padrino. Que el Estado debe pagar su viaje de vuelta a España porque allí, en Méjico, se han puesto todos a estornudar unos y enes y haches.

Partida de gilipollas. Por Dios.

Hay que ser más sensato y mirar por la razón, que está muy olvidada.  

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