martes, 21 de abril de 2009

doscientos cuarenta y nueve. 249

En Datatraveler, a 20 de abril del 2009. (Estas fecha me recuerda a Loquillo)

Cuando imaginé el retrato, no tuve más remedio que elegir un folio de entre los que tengo apartados para reciclar, y escribirlo. Cuesta escribir con pluma y papel, sin teclado de por medio que interrumpa este contacto majadero con tu esencia de escribiente. No soy escritor. Este detalle es importante que lo sepan.

Escribo y al rato de estar así, escribiendo, se me acopla en la parte inferior, en la parte izquierda, a la izquierda del ombligo, una sensación interna y extraña. A la izquierda siempre. Algo así, algo que no puedo dibujar aquí porque mi ombligo es extremadamente bello. Queda comprobado por los cientos de retratos que tengo de él. Moreno está hasta suculento. Algo interno y extraño como este texto que escribo hoy sin ningún fin aparente, si caso, sin fin evidente sin fin singular.

Era frío escribir con un ordenador. Debería abandonar el hábito de escribir con ordenador. Es innecesario escribir con ordenador si aún persiste entre tu cuerpo y tu alma un deseo por lo genuino. Aunque, más que genuino, parecería superfluo y propio de gentes con mucho, a borbotones demasiado tiempo libre; poca sabiduría humana.

Estoy desbarrando. Empiezo a desbarrar sin necesidad. No tengo ninguna necesidad de desbarrar. Cortad el tiempo y apagad, tirad al suelo y que se rompa en dos mil pedazos, que se destruya ese reloj de cocina que no deja de atormentarme con sus segundos con minieco con color azul con números y con granos de café con esfera en la esfera, componiendo la superficie de la esfera. Con horas como coníferas. Con con.

Ahora sí, este es el método. Encontrado, quiero sellarlo para que perdure. Una página, la cara de un folio con el miembro por delante, usado o virgen, el folio, da igual. Y falta, a este escrito le falta la fecha -que aquí se la pone blogger- y a la que le sobran dos, tres segundos de malos y oscuros granos de café.

El margen izquierdo ha quedado de lujo, como dirían los sevillanos que mañana voy a visitar.

Mañana estoy en Sevilla.

Te traigo azahar, morena, ¡pa tu choscho!

3 comentarios:

28-07-1980 dijo...

Querido Sir Alsen Bert,

En relación a su anterior comentario, le diré que es usted muy atrevido. Yo no beso a nadie antes de la segunda cita, así me enseñaron y así creo que debe ser.
En cuanto a lo de escribir con pluma, tengo yo la misma sensación que usted, con lo de la genuidad y demás. Sin embargo, dispongo con el teclado de tal habilidad, que me me permite el escribir casi simultáneamente al pensar. Y eso, créame, es absolutamente maravilloso.
Aquí me despido y le dejo, para su agrado, un par de besos.

Ariadna dijo...

Mándame un retrato de tu ombligo. Ahi va el mío


Ô

Sir Alsen Bert dijo...

En llegando me estoy de Sevilla, con dos rami lletes de azahar. Qué bien se huele, qué bien huelen. Gustan?
280780, cómo le llaman en la red. Qué desagradable nick, por Dios. Usted busque la genuidad continuada en su pluma y verás qué sorpresas. Y duche el texto manuscrito en el ordenador. De verdad, mujer.
Ariadna, a qué dirección?
Que yo sé que en la vida se pierde muy poco por hacer ciertas cosas.

Besos a ambas. Pongan sus mejillas.

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