sábado, 11 de abril de 2009

Domesticado. Tú.

Acabo de escribirle un mail a un amigo que hará un par de años dejó de ser del Opus Dei. Yo sabía que algún día lo iba a dejar. Le gustaban mucho las mujeres. Mucho, nene. Y cuando te gustan mucho las mujeres es una tontería que te hagas del Opus Dei más que nada porque al Opus Dei se va a rezar y a santificarse en el trabajo ordinario. Pero sin mujeres y sin pensamientos impuros.

En el correo electrónico le contaba que la Semana Santa sólo sirve para comer pipas y deleitarte con la moza que se te ha arreglado en la acera de enfrente. Esa moza que saca sus mejores galas para la procesión del barrio. Esa moza que si tuvieses un momento a solas le dirías que qué hace aquí perdiendo el tiempo, que qué hace viendo a un trocico de madera menearse. Que si no le gustaría menear ese cuerpo en otro lado y a otro ritmo.

Eso se lo dirías tú también. Lo que ocurre es que nos han domesticado demasiado. Somos hombres y mujeres domesticados. Buenos, honrados, no-perversos, democráticos y gilipollas.

Te gustaría siempre hablar de mujeres pero ahora te llaman democrático machista si hablas siempre de mujeres. Yo, lo que digo, es que alguien que vibra con Vivaldi y un vaso de whisky, disfruta más de las mujeres que aquel que sólo es perro doméstico.

4 comentarios:

jaumeduran dijo...

Y no sé porqué... si algo les encanta es que hablemos de ellas...
Saludos, Blumm

jaumeduran dijo...

Quería decir "Sir" (Blumm? quién es Blumm?)
Madre mía, qué lio...
;)

Nikaperucita dijo...

Y he aquí, una persona incendiaria ^_^

Sir Alsen Bert dijo...

Blumm me sigue como seguidor fanático de este blog, Jaume. Tranquilo.

Nika, ¿quieres fuego?

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