jueves, 9 de abril de 2009

blogüero

Hoy también voy a comer. Hoy también voy a escribir. Aquí, hoy aquí. A la luz de vuestros semanasanteros ojos, a la luz de los ojos del lector avezado. ¿Avezado? ¿Qué coño has querido decir, Sir? Quiero acostumbrarte, querido lector, a cosas que cuestan esfuerzo y se aguantan con dificultad. Como la lectura de este blog. No será para tanto. El óculo del maestro habla. Sonreirás.

Hoy, como mi amigo Jesús, he añadido los anuncios Google para dar por culo al lector que entre por aquí, al lector que venga a leer mis gilipolleces. Tenía ganas de prostituir el blog. Y lo he hecho. No lo hago con el otro, que es como de más postín aunque lo que allí escriba sea más manierista y elaborado. Risas.

Es juevesanto. Santo. Risas. Voy a comer pisto; verduras con verduras con patatas cortadas en forma de corazón y de lágrimas de virgen. Virgen. ¿Qué? Virgen. Pezuñas de hombre tiznadas de sangre. Sangre. ¿Qué? Sangre, joder. La que se le escurre al Cristo del Diccionario A/G. Enfrente, saludándose, otro Cristo, el del Santo Poder del Diccionario H/Z. El encuentro. Los encuentros, qué bonitos son. Fuentes de lágrimas para sesos aviesos. ¿Aviesos? Para malos hipócritas. Ut sit.

Barrabás y Dimas. Ellos eran ejemplares. Judas fue un chivatica cabrón. Pedro un Cobarde y yo, después de dos mil nueve años, otro más.

Revuelvo, que ni es infinitivo, ni es gerundio ni participio. Primera persona, vuelvo en primera persona ficticia. Aquí, el Sir bloguero. Me gusta más blogüero porque rima con huevero que a su vez lo hace con lechero y éste con mechero. No fumo, joder, ya lo sabéis.

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