jueves, 19 de marzo de 2009

Sin saber por qué

Sin saber por qué. No lo sé.
Hoy, en la calle, a la gente le ha dado por sangrar. No sé qué pasaba. Yo, caminaba y pensaba. Estaba triste y andaba cabizbajo. Últimamente estoy más triste de lo normal, yo, que soy pura vitalidad.
Hoy he saludado a muchos, como siempre. En la calle suelo a saludar a mucha gente porque conozco a mucha gente. Es un coñazo pero debes tanto a tantos que no te queda más opción que sonreír y saludar. Y muchas veces, detenerte para hablar. Así comenzaba todo, cuando me detenía a hablar.
Todos han sangrado. Ahora que lo recuerdo, sí, todos han sangrado. Era sangre, estoy seguro. Era roja. Sí, era roja. Vaya gilipollez. ¿Cómo va a ser la sangre, verde, gilipollas? Sí, Alsen, era roja.
La gente sangraba cuando me decían la verdad de sus vidas. La gente tiene vidas de verdad o vidas de mentira. Se vive más con vidas de verdad pero cuesta muchísimo alardear de llevar una vida de verdad. Una vida de verdad es una vida guante. Otro día lo explico.
No entendía nada y no era un sueño. Ellos sangraban. Nadie lo hacía por la nariz. Antonio, por el oído, Natalia por la vagina o eso he intuido cuando he descubierto el hilo de sangre que bajaba por la parte interna del muslo derecho. Carmina sangraba por las uñas de los pulgares de la mano; a Jimena le sangraban las puntas del cabello; claro, como las tenía tan abiertas, eso ha facilitado el borboteo de sangre en minúsculas gotitas de sangre. Qué naif. Encima, se ha sonrojado porque eso me indicaba que llevaba dos semanas y dos días sin ir a la peluquería. Más le sangraban.
La gente sangraba. No sé qué mas decir. Quiero contarlo así. Hoy, mientras caminaba por cuatro calles de mi ciudad, me he ido encontrando a gente con la que me he parado a saludarles y ha sido en ese preciso momento cuando se han puesto a sangrar. Han empezado a hablar y han comenzado a sangrar.
Ya está. Esto no es ni un relato ni un microrrelato. Esto es una vivencia. Tampoco es un sueño aunque muchos quieran creer que sí, que era un sueño. Si yo digo que no ha sido un sueño, no ha sido un sueño, joder.
Antonio, que rimaba con coño ha sangrado. Natalia que rima con falda –en asonante- ha sangrado. Carmina que lo hacía con su amiga, también ha sangrado. Jimena que rima con nena –también en asonante- también ha sangrado.
Yo he pensado en la Semana Santa, que está la caer. Pero no, no lo creo. Yo creo que la gente ha empezado a decirse verdades a la cara y eso hace sangrar. Seas quien seas. Haced la prueba. Sangra, pero no te desangres.

4 comentarios:

Miranda dijo...

No se la razón, pero blogger no respeta lo que copias de word.
Y hay algo más, si pones una imagen y la centras (después de colocada la selecciones y le das a centrar texto) luego el resto que escribas debajo queda colocadito la mar de bien.
Manos si escribes una línea de palabras cortas, entonces para justificar los márgenes te las separa hasta ajustar la línea.

Una cosa loca.

Beso.

(da miedo lo de los sangres, mucho)

Sir Alsen Bert dijo...

¿Cómo lo haces tú?

Alegria De La Huerta dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alegria De La Huerta dijo...

Me ha encantado, pero lo mejor de todo el sangra, pero no te desangres. Sí, yo también sangro y mucho. Llorar, no lloro, pero sangrar, sangro mucho... a borbotones como Carmina. No entiendo porque me ha tocado sufrir la vida, quizás sería mejor tener la cabeza vacía y ser una insensible. Todo sería más fácil y menos sangrante. ¿Tienes un poco de peróxido de hidrógeno por ahí para prestarme?

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