miércoles, 25 de marzo de 2009

Puede enfadarse

No lo había pensado. Pensar se me da mal. Mal es un adverbio, creo. Repaso la gramática de vez en cuando para recordar sensaciones. Las sensaciones sobrevienen cuando repaso la gramática y la sintaxis. A mí me gusta la sintaxis pero no tengo tiempo para salir con ella. A la sintaxis, diríamos, le suelo poner mucho los cuernos. Se los pongo y me da igual. La sintaxis no va a enfadarse. La sintaxis no puede enfadarse. Si se enfada, soy capaz de esconderle los verbos y a ver qué hace en un tiempo. Como no se prostituya para conseguir verbos. El verbo es una moneda. Compramos relaciones gracias a los verbos. Sin los verbos no podríamos comunicarnos y menos expresarnos como quisiéramos. El verbo es todo. Escribir, andar, fumar, saltar, follar. Siempre surge alguna palabra malsonante. A mí me da apuro pero no soy yo el que escribo. No, no soy yo. Escribe Roberto Echevarren por mi. Mentira, tampoco él lo hace. Sí Javier Bello que es más joven que yo cinco años. Y nació en Chile en la ciudad de Concepción. Nació en Concepción. Qué nombres. Una ciudad sólo puede llamarse Concepción si el mundo, en el momento en que fue fundada, era aburrido. Concepción es un nombre aburrido. A la ciudad ahora la llaman Conchi. Es como de la casa, es familiar.

Los títulos de los post son resultado del azar. Paseo el ratón por la entrada y en un momento dado paro. Donde se quede, selecciono esa palabra y dependiendo de qué es gramaticalmente correcto, elijo la palabra que le acompaña a la derecha o a la izquierda.

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