domingo, 4 de enero de 2009

La llave

La gente pierde demasiado el tiempo. ¿En qué? En pelar pipas. No todos con los que he hablado sobre el tema están de acuerdo en esta afirmación. Muchos piensan que abrir melones les lleva aún más. O sandías, me decían otros. Todos pierden el tiempo, esto es lo importante. Esta es la idea madre, como dicen ahora los ejecutivos de altos vuelos. Ideas madre y cuestiones principales como esta: "¿Habéis calculado el tiempo que perdéis en abrir y cerrar con llave las puertas de entrada a y las puertas de salida a?". Esta pregunta nos la hicieron el 29 de diciembre -que no el 28- en la empresa donde trabajo.  Puerta de casa, puerta del garaje, puerta del despacho, puerta del portal, cerrojo del baño, candado de la hucha, pin del móvil, contraseña del correo electrónico, bragueta con cremallera psicodélica, enganche del sostén de tu compañera... Todo consiste en abrir y cerrar y esto lleva tiempo, mucho tiempo. Desde el 1 de enero estoy cronometrando el tiempo que empleo en tales tareas. Llevo, a día de hoy, contabilizados 25 minutos. He perdido en abrir y cerrar entes 25 minutos.

El tema era otro, el tema era la llave como símbolo de la desconfianza humana. Te daría la llave de mi casa pero estoy comiendo pipas y terminando de escribir este post.

Besos from Nocente Noctívago.

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